El presbítero Jeison Víquez llamó a defender el pensamiento crítico, escuchar a la ciudadanía y colocar a las familias en el centro de las decisiones públicas.

Nicoya, Guanacaste. — En el marco de la celebración del 202.º aniversario de la Anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica, la sesión solemne del Concejo Municipal, celebrada el pasado 25 de julio, tuvo un momento de especial reflexión con la intervención del presbítero Jeison Víquez Acuña.

Desde la histórica tierra donde hace 202 años se tomó la decisión de incorporarse a Costa Rica “por nuestra voluntad”, el sacerdote llevó la reflexión hacia los desafíos que enfrenta actualmente la sociedad costarricense.

Uno de sus principales llamados fue a escuchar al pueblo, incluyendo a quienes piensan diferente y a aquellos sectores que tienen mayores dificultades para hacer oír su voz.

Víquez también puso sobre la mesa la situación económica de las familias y recordó que detrás de cada decisión fiscal existen personas, trabajadores y hogares que deben enfrentar diariamente el costo de vida.

Pensar, preguntar y dialogar

Otro de los ejes de su mensaje fue la educación. El sacerdote defendió una formación que permita a las nuevas generaciones desarrollar criterio propio, aprender a cuestionar, dialogar y convivir con personas que tienen diferentes puntos de vista.

Su mensaje quedó resumido en una frase que llamó particularmente la atención:

“Una democracia no debe temer a ciudadanos que piensan, sino temer el día en que sus ciudadanos dejen de hacerlo”.

La reflexión adquirió un significado especial en el contexto del 25 de julio, una fecha que representa para Guanacaste la memoria de una decisión colectiva y el valor de la participación ciudadana.

Una reflexión que trasciende la celebración

Más allá del acto protocolario, la intervención del presbítero dejó planteada una pregunta de fondo: ¿cómo construir una democracia en la que las personas sean verdaderamente escuchadas y puedan participar en las decisiones que afectan su futuro?

Su mensaje recordó que la democracia no se limita a elegir autoridades. También implica escuchar, dialogar, pensar críticamente y asumir responsabilidad por el futuro de las comunidades.

En Nicoya, donde la historia de la Anexión nació de una decisión expresada por voluntad popular, las palabras del sacerdote conectaron el pasado con el presente y pusieron nuevamente en el centro una idea esencial: la voz de la ciudadanía debe seguir siendo parte fundamental de las decisiones que construyen el futuro de Costa Rica.