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Zona Marítima Terrestre

Ley 6043 ZMT

Artículo 17.-

La municipalidad respectiva, el Instituto Costarricense de Turismo y las autoridades y dependencias correspondientes, deberán dictar y hacer cumplir las medidas que estimaren necesarias, para conservar o evitar que se perjudiquen las condiciones originarias de la zona marítimo terrestre y sus recursos naturales.

La Zona Marítimo Terrestre del cantón de Nicoya representa uno de nuestros mayores patrimonios naturales, sociales y económicos. En ella conviven comunidades que, durante décadas, han impulsado el desarrollo turístico, la pesca, el comercio y otras actividades que generan bienestar para miles de familias. Sin embargo, también enfrenta una realidad compleja, producto de decisiones tomadas a lo largo de muchos años por diferentes administraciones municipales, concejos municipales y otros actores del desarrollo local. La falta de planificación, la aplicación desigual de la normativa y la ausencia de instrumentos modernos de ordenamiento territorial han generado una situación que hoy afecta tanto a las comunidades como a la propia gestión municipal.

Es importante comprender que los desafíos actuales no pueden atribuirse a una sola administración ni a un solo grupo de personas. Son el resultado de décadas de crecimiento sin una planificación integral, donde muchas decisiones respondieron a las necesidades y circunstancias de su momento, pero que hoy evidencian sus limitaciones frente a la realidad del territorio.

Por ello, el camino no debe ser buscar culpables, sino construir soluciones responsables. La elaboración e implementación de un nuevo Plan Regulador Costero constituye una herramienta indispensable para ordenar el desarrollo, brindar seguridad jurídica a las familias y a los inversionistas, proteger nuestros ecosistemas y garantizar un uso sostenible de la Zona Marítimo Terrestre. Este proceso debe realizarse con transparencia, participación ciudadana y un sólido respaldo técnico, permitiendo que las decisiones respondan a la realidad de las comunidades y al interés público.

Regularizar la realidad existente no significa renunciar al cumplimiento de la ley; significa reconocer que el territorio ha evolucionado y que el ordenamiento debe ofrecer respuestas viables, justas y sostenibles. Nicoya tiene la oportunidad de transformar una problemática histórica en un modelo de planificación que combine desarrollo económico, protección ambiental y seguridad para quienes viven y trabajan en nuestra costa.

El futuro de nuestra Zona Marítimo Terrestre dependerá de la capacidad de construir acuerdos, aprender de las lecciones del pasado y tomar decisiones responsables pensando en las próximas generaciones, no únicamente en las necesidades del presente.

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